Los orígenes de la humanidad



"Los orígenes de la humanidad" es un documental francés dirigido por Jacques Malaterre y emitido por primera vez en televisión el 7 de enero de 2003. Relata, mediante animación por computadora o actores caracterizados, el surgimiento de la humanidad a partir de los primeros homininos hasta llegar al homo sapiens.


La línea temporal descrita por el documental empieza en Africa, en un gran valle desprovisto de árboles. Al desaparecer los árboles, los simios empiezan a evolucionar hacia especies bípedas, lo que les permite ver por encima de las hierbas de la sabana. La odisea de la especie expone, pues, la teoría conocida como East Side Story. Las especies representadas en el documental son a partir de ese momento Australopithecus, Homo habilis, Homo ergaster u Homo neanderthalensis, entre otras.

Asesoramiento científico
"Los orígenes de la humanidad" contó con el asesoramiento científico del paleontólogo Yves Coppens, co-descubridor del fósil de Australopithecus conocido como Lucy (representada en el documental mediante animación por computadora). Para la versión española del documental, emitida por La Primera, fueron rodadas escenas suplementarias que incluían la intervención y el asesoramiento científico de Juan Luis Arsuaga.

Legado
El éxito de este documental, de un presupuesto de tres millones de euros (una suma excepcional en la historia de los documentales franceses), hizo que Jacques Malaterre continuase realizando documentales sobre la prehistoria humana. Para la televisión realizó en 2006 Homo sapiens, que trata sobre todo de la historia de la especie humana anatómicamente moderna (Homo sapiens). En 2007 realizó "Le Sacre de l'homme" (literalmente "La consagración del hombre", aunque en España fue titulado "El amanecer del hombre"), un documental sobre el neolítico y la aparición de las prácticas de la agricultura, la ganadería y las primeras civilizaciones.





Los humanos se aparearon con una especie híbrida desconocida


Científicos catalanes hallan la evidencia genética de que los sapiens se cruzaron en Asia con una misteriosa población extinta, descendiente de neandertales y denisovanos.


FUENTE: Diario ABC




Ningún guion de culebrón televisivo podrá igualar jamás a la intrincada maraña de relaciones que ha impulsado laevolución humana. A lo largo de decenas de miles de años, la especie a la que todos pertenecemos, Homo sapiens, se ha cruzado íntimamente con otras emparentadas, posiblemente en varias ocasiones en distintos puntos del planeta. El último personaje de esta apasionante trama hizo aparición el pasado agosto, cuando un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania daba a conocer la existencia del primer homínido descendiente directo de dos especies, una hembra procedente de Siberia que tuvo una madre neandertal y un padre denisovano. Pues bien, «Denny», como fue bautizada, no fue la única, sino que pertenecía a una población híbrida desconocida, compuesta por miles de individuos, a la que aún no hemos puesto nombre. Y no solo eso, sino que también nos cruzamos y tuvimos hijos con ellos.

Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) ) y del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) en Barcelona han descubierto la huella genética de ese grupo desconocido aplicando por primera vez al ADN humano el «deep learning», el sofisticado campo de inteligencia artificial que se emplea en los coches autónomos, las máquinas imbatibles en los juegos de mesa o el procesamiento de imágenes. El algoritmo imita la manera en que funciona el cerebro humano, con diferentes «neuronas» artificiales que se especializan y aprenden a detectar en los datos aquellos patrones que son importantes para llevar a cabo una tarea determinada.
Los científicos utilizaron esa increíble capacidad de la inteligencia artificial para que aprendiera a predecir la demografía humana utilizando genomas obtenidos a través de cientos de miles de simulaciones. Cada vez que realizaban una simulación, recorrían un posible camino de la historia de la humanidad. De entre todas las simulaciones, el «deep learning» señaló una que hace que el puzle encaje.




El tercer grupo

El software reveló que algunos fragmentos de genomas humanos actuales no pueden explicarse solo con la herencia de neandertales ydenisovanos -esos enigmáticos homínidos identificados por el hueso de un dedo desenterrado en una cueva de Siberia-, dos grupos con los que nuestros antepasados practicaron sexo tras salir de África. Hacía falta un tercer grupo, al que los científicos aún no han puesto nombre pero han identificado en sus papeles de trabajo como «Xe»: los híbridos de neandertales y denisovanos en Asia. Su influencia en los genes de los asiáticos modernos es de un 2.6%, incluso mayor que la de los neandertales. Las conclusiones aparecen publicadas en la revista «Nature Communications».
«Se trata de una población extinta separada, que contribuyó a nuestro genoma actual de una forma incluso superior que los denisovanos o los neandertales», asegura a ABC Jaume Bertranpetit, del IBE y la Universidad Pompeu-Fabra (UPF). Pero, ¿estamos hablando de una especie humana diferente? El investigador prefiere utilizar la palabra «población», incluso para referirse a los neandertales. «Los libros de texto nos dicen que dos especies distintas no se cruzan y, si lo hacen, no producen descendencia fértil. Sin embargo, este concepto es más complejo al hablar de especies extintas, por lo que el término puede emplearse a efectos prácticos», explica.

Miles de individuos

Poco sabemos de ese grupo humano híbrido. «No podemos estimar con precisión cuántos individuos lo formaban, pero probablemente eran miles», apunta Bertranpetit. El cruce se produjo hace decenas de miles de años en Asia . Aparte de eso, poco más. De momento, es imposible hacer un retrato. Sin embargo, de la misma forma que fueron encontrados los restos de «Denny» en la cueva de Denisova, el biólogo cree que aparecerán más allí o en otras partes de Asia. «Estoy seguro. Incluso podría ocurrir que existieran más grupos que no conocemos», señala. A partir de ahí, será más fácil que su figura se vaya dibujando.
Más allá del enigma evolutivo, para el investigador la clave del estudio es el uso del «deep learning» en un área en la que nunca antes se había empleado y que ha sido posible gracias al trabajo de Òscar Lao, del CNAG-CRG. «Nos da una lección de humildad -dice Bertranpetit-, porque estos algoritmos resuelven problemas de gran complejidad, imposibles para la mente humana». A su juicio, esta tecnología revolucionaria puede cambiar de forma drástica el futuro de la investigación genética. Lo que implica, por supuesto, que nos conoceremos mucho mejor a nosotros mismos.

Descubren el arte rupestre más antiguo del mundo, de 66 mil años de antigüedad


El descubrimiento confirma que los neandertales utilizaban mezclas de pigmentos sofisticadas y practicaban la ornamentación del cuerpo, incluso mucho antes que ello se haya podido documentar entre los primeros hombres modernos de África.
El arte rupestre más antiguo del mundo tiene más de 66.000 años de antigüedad, fue hecho por neandertales y se ha datado en tres cuevas de diferentes zonas de España, según un estudio que se publica hoy en Science.

Esto supone que las pinturas de las cuevas de Ardales (Málaga, sur), Maltravieso (Cáceres, oeste) y La Pasiega (Cantabria, norte) son entre 20.000 y 40.000 años más antiguas que representaciones ya conocidas, entre las que están las famosas de Altamira (Cantabria) o Lascaux (Francia).
Un estudio realizado por un equipo multidisciplinar de catorce expertos, del Instituto Max Planck (Alemania), el Centro Nacional para la Investigación Científica (Francia), las universidades británicas de Southampton y de Durham, además de la de Lisboa (Portugal) y las españolas de Alcalá, Barcelona, Isabel I (Burgos), y Cádiz.
Las nuevas dataciones de las cuevas de Ardales, Maltravieso y La Pasiega, que certifican una antigüedad hasta ahora insospechada para los orígenes de la actividad artística en el género humano, han sido posibles gracias al método de Uranio-Torio (U-Th), que mide el tiempo tomando como base la desintegración radiactiva del uranio de las costras de calcita asociadas a las pinturas.
En concreto, las conclusiones de la investigación determinan que una mano pintada en negativo en Maltravieso fue realizada al menos hace 66.700 años, y que una formación de calcita fue cubierta de pintura hace al menos 65.500 años en la gruta de Ardales. Además, revelan que un signo lineal con forma de escalera de la caverna de La Pasiega cuenta con cerca de 64.800 años.
Las muestras fueron procesadas por los investigadores Alistair Pike y Chris Standish, de la Universidad de Southampton, y Dirk Hoffmann, del Instituto Max Planck, quienes tomaron para sus mediciones unos pocos miligramos de depósitos de calcita existente bajo y sobre las pinturas, consistentes en distintos motivos en color rojo.
De forma simultánea, dos de los investigadores que participaron en ese estudio, publica junto a otros autores un segundo documento en Science Advances que ofrece una antigüedad de entre 115.000 y 120.000 años para el yacimiento de la cueva de los Aviones (Murcia).
Ahí se han encontrado conchas pintadas y perforadas que, en opinión de los especialistas, estarían vinculadas con decoraciones corporales empleadas por los neandertales (Homo neanderthalensis).
Un descubrimiento que, según el investigador de la Universidad de Barcelona Joao Zilhão confirma que “los neandertales utilizaban mezclas de pigmentos sofisticadas y practicaban la ornamentación del cuerpo, incluso mucho antes de que tales conductas se hayan podido documentar entre los primeros hombres modernos de África”.



Ambos artículos constituyen una relevante aportación al actual debate científico sobre el reconocimiento de las primeras capacidades simbólicas y artísticas de la humanidad, que hasta hace poco la mayoría de los expertos solo reconocían a nuestra especie: el Homo sapiens.
En declaraciones a Efe, uno de los autores del artículo, el profesor de la Universidad Isabel I de Burgos Marcos García, explicó que las fechas obtenidas en esta investigación “son anteriores al menos en 20.000 años a la llegada de los primeros humanos modernos a Europa y certifican su autoría por parte de grupos humanos neandertales”.
En los últimos años, varios descubrimientos ya venían proponiendo que algunos grupos humanos anteriores al Homo sapiens se decoraban el cuerpo con tonos ocres y abalorios y realizaban pequeños signos, principalmente líneas, sobre huesos y piedras.
Unas capacidades que, como comenta Marcos García, “tradicionalmente solo venían siendo atribuidas a las primeras poblaciones de humanos modernos surgidas en África hace 200.000 años y que llegaron a Europa hace unos 40.000”.
Marcos García considera ahora que las dos nuevas investigaciones dadas a conocer hoy en Science implican “un replanteamiento de los modelos vigentes sobre el origen del pensamiento simbólico y la expansión de las primeras capacidades artísticas de los humanos”.
No obstante, Joao Zilhão va aún más allá al mantener que “los neandertales en nada se diferenciaban, desde el punto de vista cognitivo y del pensamiento simbólico, de las primeras poblaciones africanas de hombres anatómicamente modernos”.
Y que “estas características definidoras de nuestra especie aparecieron en las etapas iniciales de la evolución humana, hace más de medio millón de años”.

La forma del cerebro de los neandertales pudo ser clave en su extinción

Los neandertales vivieron en Europa hace al menos 200.000 años.


Físicamente muy robustos, fueron capaces de sobrevivir a épocas tan duras como la edad de hielo pero sucumbieron con la llegada de una nueva especie procedente de África, el Homo sapiens.
La desaparición de los neandertales hace unos 40.000 años sigue siendo uno de los grandes misterios de la paleontología. Ahora, un estudio internacional concluye que las diferencias anatómicas entre el cerebro de estos hombres y de los primeros Homo sapiens podrían haber contribuido a su extinción.


Estos hombres, con avanzadas capacidades organizativas, simbólicas e intelectuales, formaban sociedades complejas, rendían culto a los muertos, cuidaban de sus enfermos, fabricaban medicamentos naturales y hasta creaban arte abstracto.
Físicamente muy robustos, fueron capaces de sobrevivir a épocas tan duras como la edad de hielo pero sucumbieron con la llegada de una nueva especie procedente de África, el Homo sapiens.
Hoy, un estudio publicado en Scientific Reports, liderado por científicos japoneses y en el que ha participado el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España (MNCN) Markus Bastir y la boliviana Marcela Ponce de León, del Instituto Antropológico de la Universidad de Zúrich (Suiza), plantea que la forma del cerebro de los neandertales pudo influir en su desaparición como especie.
“Nos preguntamos qué pistas podría darnos la forma y tamaño del cerebro para aclarar esta cuestión y decidimos comparar la estructura cerebral de ambas especies”, comenta Bastir.
A partir de fósiles de neandertales y de Homo sapiens del Pleistoceno, los autores del estudio recrearon virtualmente los cráneos de ambas especies.
Paralelamente, usaron los datos de 1.185 resonancias magnéticas de voluntarios para modelar “un cerebro promedio del humano actual”, explica Ponce de León.
Con todos estos elementos, los investigadores emplearon la técnica ‘morphing’, que, en este caso, permitió reconstruir en tres dimensiones la forma probable del cerebro de un fósil a partir de datos de humanos actuales, una técnica “compleja y laboriosa pero bastante fiable”, afirma la científica boliviana.
Así, el cerebro virtual actual obtenido con las resonancias fue adaptado a las cavidades craneanas de los neandertales y los Homo sapiens primitivos, “lo que permitió visualizar su morfología y analizar las diferencias entre ambas especies”.
Al reconstruir esos cerebros, los autores vieron que el del Homo sapiens primitivo no era mayor que el de los neandertales, pero sí que ambos tenían formas significativamente distintas, como un cerebelo mucho más grande en el caso de los Homo sapiens, un detalle que pudo marcar una de las diferencias entre ambas especies.
Al menos en los hombres modernos, el cerebelo “es una parte muy importante del cerebro, la que regula capacidades cognitivas como la concentración, la comprensión y producción del lenguaje, la memoria o la flexibilidad cognitiva”, destaca la investigadora.
Para los autores del trabajo, esa diferencia morfológica entre los neandertales y nuestros ancestros sugiere que los Homo sapiens podrían haber disfrutado de mejores habilidades cognitivas y sociales,
atributos que les permitirían adaptarse más fácilmente a los cambios del entorno y que aumentarían sus posibilidades de supervivencia en comparación con los neandertales.

Así era la cara del hombre de Cromañón



Un equipo de investigadores franceses reproduce la cara de un Homo sapiens masculino que data de hace 28,000 años y que fue descubierto en 1868 en la cueva Eyzies.



Cada vez es más fácil recopilar información de alguna persona. Con pocos recursos, uno puede tratar de elaborar un árbol genealógico básico y, si invierte un poco, ir indagando más y más en sus raíces. Pero si a ello se le añade tecnología, inversión, conocimiento y años de estudio y preparación, al final se puede llegar hasta a reconstruir la cara de uno de nuestros antepasados: el hombre de cromañón.
Según un estudio llevada a cabo por el equipo de investigadores franceses liderados por el antropólogo Philippe Charlier, el hombre de Cro-Magnon 1 tenía una cara cubierta de bultos, incluyendo uno grande en su frente, probablemente tumores benignos causados por una enfermedad genética.
La investigación, publicada en la revista médica The Lancet este viernes, estudió los restos del Cro-Magnon 1, un Homo sapiens masculino que data de hace 28,000 años y que fue descubierto en 1868 en la cueva Eyzies en la región suroeste de Dordogne, en Francia.
Los científicos propusieron “propusimos un nuevo diagnóstico” para el homínido: “había sufrido un tipo de neurofibromatosis”, destacó Charlier a AFP. La neurofibromatosis es una enfermedad genética que puede causar la aparición de tumores benignos en el sistema nervioso y también manchas o áreas de pigmentación en la piel.


El cráneo del hombre de Cro-Magnon “tiene una lesión en la frente que corresponde a la presencia de un neurofibroma (un tumor benigno de la cubierta del nervio)” que erosionó el hueso, dijo Charlier. “Su canal auditivo izquierdo también estaba dañado, presumiblemente también por un tumor que había crecido”, agregó.
Gracias a este diagnóstico, los investigadores realizaron “una reconstrucción realista de la cara de este hombre de mediana edad, teniendo en cuenta su patología”.La reconstrucción forense visual muestra un rostro cubierto de tumores, incluido uno grande en la frente, y presenta más pequeños nódulos en toda su cara, en particular agrupados alrededor de la boca, la nariz y los ojos.

Cruce entre denisovanos y humanos modernos: no una, sino dos veces



Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) ha empleado un nuevo método de análisis genómico para comparar genomas completos de poblaciones humanas modernas y de homínidos denisovanos y ha concluido que los primeros coexistieron y se cruzaron no solo con neandertales, sino también con esa otra especie de humanos antiguos, los misteriosos denisovanos.


Esto sugiere, según los responsables de este estudio publicado en Cell, una historia genética más diversa de lo que se creía hasta ahora.
Los expertos descubrieron “inesperadamente” dos episodios de cruce genético entre ambos, lo que “sugiere una historia genética más diversa de lo que pensaba anteriormente” entre humanos modernos y denisovanos (grupo de humanos arcaicos emparentados con los neandertales que pudo habitar el sur de Siberia durante milenios).
La profesora de la Universidad de Washington Sharon Browing explicó que ya sabían que los individuos de Papúa tiene una cantidad importante de ascendencia denisovana, aproximadamente el 5 %, que se encuentra también, aunque en un grado menor, en toda Asia y se suponía que se había producido por la inmigración.
Pero en este trabajo realizado con asiáticos orientales descubrieron que un segundo tipo de ascendencia denisovana que no existe ni en el sur de Asia ni en Papúa.
“Esa ascendencia denisovana entre los asiáticos orientales parece ser algo que adquirieron por sí mismos”, indicó la responsable del estudio.
Después de estudiar más de 5.600 secuencias completas de genoma de personas procedentes de Europa, Asia, América y Oceanía, los expertos los compararon con genoma denisovano y acabaron determinando que este último tiene una relación más estrecha con la población moderna del este asiático que con la de Papúa.
Todo lo que se sabe sobre la ascendencia denisovana es que procede de un conjunto de fósiles encontrados en el macizo de Altai (Siberia). El genoma de esos restos fue publicado en 2010 y otros investigadores identificaron partes de esa ascendencia en poblaciones actuales, en especial de Oceanía, este y sur de Asia.
La experta avanza la teoría de que, “quizás, los ancestros de las poblaciones de Oceanía se mezclaron con un grupo de denisovanos del sur, mientras que los antecesores de las pobladores del este de Asia lo hicieron con un grupo del norte”.
El equipo quiere estudiar otras poblaciones en todo el mundo, entre ellos nativos americanos y africanos, para ver si existen otras evidencias de mestizaje.
Browing indico que “hay señales de que la mezcla con humanos arcaicos se produjo en África, pero debido al clima cálido”, aún no se han hallado fósiles humanos de la época con el ADN suficiente para secuenciarlo.




Fuente: EFE

13 mil millones de años en 10 minutos


El documento audiovisual muestra en 22 millones de años por segundo lo enorme de la creación del Universo, y al mismo tiempo qué tan pequeños e insignificantes somos en él.


El YouTuber John D. Boswell, más conocido como “melodysheep”, es conocido por crear material relacionado a la ciencia, el arte y la música. Pero en su último proyecto, quiso ir más allá y decidió nada menos que resumir de una forma bastante explícita, los 13.800 millones de años que han transcurrido desde el Big Bang hasta la aparición del Homo Sapiens, en poco más de 10 minutos.
Así, el video llamado “Timelapse of the entire universe” nos muestra de primera mano y en un fantástico viaje por el tiempo, una relación matemática por la que cada fracción de segundo equivale a unos 958 mil años, o en cada segundo pasan 22 millones de años. En un momento podemos apreciar tanto la formación y expansión de las estrellas, así como el papel que desempañe la gravedad en cada proceso, llegando a la formación del Sol y el Sistema Solar donde se encuentra la Tierra, donde los humanos aparecemos sólo en la última fracción de segundo, revelando de alguna forma lo insignificante de la humanidad en términos cósmicos.
“Espero que este experimento te haga reflexionar sobre la gran cantidad de eras sin testigos que han pasado antes de que nos encontráramos, y la brevedad de nuestra existencia en comparación a ello”, describe en el video.
De acuerdo a Boswell, se basó en información entregada por NASA, Voyage of Time, Cosmic Voyage, Wonders of the Universe y muchos otros.



Facebook pide disculpas por censurar la imagen de la Venus de Willendorf por “pornográfica”



La polémica por la censura de imágenes con desnudos vuelve a Facebook. La usuaria italiana Laura Ghianda, que se define a sí misma como artivista y grafitera, denunció a finales de diciembre que los administradores de la red social habían censurado una publicación en su muro con la foto de la Venus de Willendorf, escultura paleolítica datada entre el 25.000 y el 28.000 a.c. La talla se encuentra en la actualidad en el Museo de Historia Natural de Viena en Austria y es vista por miles de personas cada día. La noticia se ha hecho viral ahora a partir de una información de The Art Newspaper. 

FUENTE: Diario El País

"Nuestra política de publicaciones no permite los desnudos pero tenemos una excepción con las estatuas. Por lo tanto, el post con la imagen de la Venus debería haber sido aprobado. Pedimos disculpas por el error y le hemos hecho saber al usuario que aprobamos su post", ha declarado un portavoz de Facebook a EL PAÍS. Facebook insiste en que el error se limitó esta publicación puesto que la imagen fue subida después al perfil de Ghianda y, en efecto, ahí sigue.
En un post escrito el 28 de diciembre de 2018, Ghianda aseguraba: “Estimados amigos internacionales, no os vais a creer lo que me está pasando. Facebook ha censurado la imagen que inserté en uno de mis post porque usé la “pornográfica” imagen de la Venus de Willendorf. Intenté apelar la decisión cuatro veces. Una estatua de hace 25.000 años tiene el poder de inquietar al equipo de control de Facebook”, contaba. La usuaria tiene en su perfil fotos que asegura son de las conversaciones con los gestores de las cuentas. La misma usuaria la colocó de perfil un día después y todavía aparece entre sus fotos subidas a la red. Este diario ha intentado contactar con ella sin éxito.
En 2017, en plena vorágine por el auge de las noticias falsas, Mark Zuckerberg anunció que el equipo de censores (trabajadores de Facebook que en todo el mundo juzgan la pertinencia de las publicaciones de más de 2.000 millones de usuarios y borran las que no son adecuadas a su política de uso) aumentaba de 4.500 a 7.500. En cualquier caso, la red social no ha hecho público qué criterios concretos sigue.
Facebook ya cerró la cuenta del artista hiperrealista Francisco Casas en Instagram por publicar desnudos hiperrealistas realizados a bolígrafo. A principios de febrero se inició en Francia un juicio contra Facebook, acusados en esta ocasión de cerrar la cuenta de un profesor francés que había subido en su perfil una imagen de El origen del mundo, el cuadro de Gustave Courbet. En este caso, la empresa dirigida por Zuckerberg intentó evitar el proceso judicial aduciendo que una empresa con sede en California solo estaba obligada a responder ante las autoridades de EE UU.


El descubrimiento casual del Australopithecus afarensis


Las huellas más antiguas que se conocen del primer antepasado del hombre, el australopithecus afarensis, fueron descubiertas en Laetoli, Tanzania, en el transcurso de un partido informal de fútbol (con una boñiga de vaca como pelota), con el que se divertían los miembros de una expedición científica. 

Uno de los antropólogos cayó rodando por un terraplén y, paradójicamente a cuatro patas, se topó literalmente de narices con la prueba de que hace 4 millones de años el hombre andaba erguido.

Un candidato a ser el ‘Homo sapiens’ más antiguo aparece en Tierra Santa

El maxilar izquierdo aparecido en Misliya revoluciona la evolución humana. JUAN LEÓN



Descubiertos unos dientes fósiles de 180.000 años en una cueva del bíblico Monte Carmelo.
“Rompe las columnas para que se hunda el techo y les parta a todos la cabeza; y si alguno llega a salvarse, lo mataré a espada; pues ninguno de ellos podrá huir, no escapará nadie con vida. Aunque bajen hasta el infierno, de allí los sacará mi mano; si suben a los cielos, de allí los haré bajar. Si se esconden en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los agarraré”, bramaba contra los pecadores el Dios del Antiguo Testamento en el Libro de Amós.


FUENTE: Diario El País

Allí, en ese bíblico Monte Carmelo, escondidos en la cueva de Misliya, a unos 12 kilómetros de la ciudad de Haifa (Israel), han aparecido ahora los restos fósiles de humanos modernos más antiguos hallados fuera de África: un fragmento de maxilar izquierdo —con sus dientes— de alguien que vivió hace unos 180.000 años. “Seguramente también se podría decir que es el Homo sapiens más antiguo del registro fósil. Y se ha encontrado en Israel, en Palestina, en ese lugar bíblico por excelencia. Eso le da un poco de morbo al descubrimiento. El primer Homo sapiens se encuentra en Tierra Santa”, afirma el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, coautor del hallazgo.
La persona de Misliya da el enésimo vuelco a la evolución humana. Hasta la fecha, los primeros restos de Homo sapiens fuera de África habían aparecido en los yacimientos israelíes de Skhul y Qafzeh, con una antigüedad de entre 90.000 y 120.000 años. Misliya pulveriza ese récord al menos por 60.000 años y confirma lo que ya sugerían los estudios genéticos: que los primeros humanos modernos ya estaban fuera de África hace más de 200.000 años.
Hoy es muy fácil sentirse especiales, como miembros de una especie elegida por algún dios, pero esta ensoñación era más complicada hace 100.000 años. En aquella época, coexistían en el planeta Tierra al menos cinco especies humanas diferentes: Homo sapiens, Homo erectus, neandertales, Homo floresiensis y denisovanos. Todos los estudios científicos sugieren que practicaban sexo entre ellas cuando coincidían en un mismo territorio, dando lugar a hijos mestizos cuyo ADN sigue en mayor o menor medida en nuestra sangre. La promiscua verdad científica es difícil de encajar con el Génesis bíblico.
El nuevo hallazgo de Misliya, publicado hoy en la revista Science, implica que los humanos modernos salieron antes de África y tuvieron unos 60.000 años más para compartir genes —tener sexo— con los neandertales, más propios de climas fríos, que iban y venían entonces por el actual Israel.
El fósil de Misliya, según Arsuaga, compite por el título de Homo sapiens más antiguo conocido. Hace unos meses, un equipo de científicos desveló el hallazgo de restos humanos modernos de 300.000 años en el yacimiento marroquí de Jebel Irhoud. El descubrimiento desplazó la cuna de la humanidad a Marruecos. Antes, los restos más antiguos de Homo sapiens, de 195.000 años, habían aparecido en el yacimiento de Kibish, en Etiopía. Para Arsuaga, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, estos fósiles son presapiens.
“Están en la línea sapiens, pero no son todavía completamente sapiens. Yo iría todavía más allá de lo que se dice en nuestro artículo publicado en Science y me atrevería a decir que es el primer fósil de Homo sapiens, completo, con anatomía actual”, sostiene. “Estoy totalmente de acuerdo con Arsuaga”, coincide Israel Hershkovitz, paleoantropólogo de la Universidad de Tel Aviv y líder de la investigación. Su estudio científico publicado en Science se limita a afirmar que los restos de Misliya son “los humanos modernos más antiguos fuera de África”.
“La historia del origen de Homo sapiens ha sido africana. Con este estudio ampliamos el marco geográfico en el que debemos buscar el origen de nuestra especie”, explica con más cautela María Martinón Torres, coautora del trabajo y directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, en Burgos. “Yo creo que hay que considerar al Oriente Próximo dentro de los límites geográficos de lo que hasta ahora hemos llamado la cuna de la humanidad”.
Curiosamente, como en el relato bíblico (“Rompe las columnas para que se hunda el techo y les parta a todos la cabeza”), el techo de la cueva de Misliya colapsó hace unos 160.000 años y sirvió de protección para el fósil humano y las herramientas enterradas en el sedimento. Los restos hallados muestran que los humanos de Misliya ya controlaban el fuego y cazaban grandes animales, como vacas prehistóricas, gamos persas y gacelas. Sus herramientas de piedra, elaboradas con el método Levallois y sofisticadas para la época, son similares a las encontradas con los primeros humanos modernos en África.
“Hay otro yacimiento, en el mismo conjunto de Monte Carmelo, en el que han aparecido conchas perforadas para hacer collares, de hace 100.000 años. Eso ya indica que hay una mente como la nuestra, lingüística y simbólica”, detalla Arsuaga. En Misliya, en cambio, no ha aparecido nada similar hasta ahora. “Misliya es de hace 200.000 años. Estamos en unas fechas en las que no hay objetos simbólicos, de adorno o artísticos, que nos hagan pensar en una mente como la nuestra”, añade Arsuaga. “Es un Homo sapiens sin objetos simbólicos”.

Descubren en Venezuela un centenar de los petroglifos más grandes del mundo




Un grupo de investigadores del Colegio Universitario de Londres (UCL, por sus siglas en inglés) descubrió un centenar de los petroglifos más grandes del mundo en una serie de grandes piedras ubicadas en la confluencia entre los raudales del Atures y del río Orinoco.


Los especialistas lograron llegar a cinco islas donde se encuentran las grandes rocas, en donde encontraron por lo menos 100 petroglifos ubicados a una altura que no permiten ser observados desde el terreno, por lo que fotografiaron las imágenes con drones.
El grabado más grande corresponde a una serpiente con cuernos de 30 metros de longitud, mientras que la agrupación más extensa de imágenes mide 300 metros cuadrados y contiene 93 representaciones de la vida en el lugar.
Uno de los investigadores, Philip Riris, explicó que mientras limpiaba la superficie de la roca no se dio cuenta que estaba ubicado sobre uno de los petroglifos más grandes.
Los petroglifos generan gran interés en los investigadores, ya que representan facetas de la vida humana hace por lo menos 2 mil años, cuando en la convergencia del Atures con el Orinoco se mantenía una alta actividad de los antiguos habitantes, o eso creen los expertos.
Dos espirales que se contraponen son parte de las imágenes encontradas, que causan interés porque estos también han sido encontrados en el Caribe y al sur del Amazonas.
“Otro mito dice que cuando el árbol del mundo (donde se originaron todos los animales y plantas) se derrumbó, su corona cayó en el Orinoco e hizo los rápidos”, agregó Phillips Riris para explicar el significado de los petroglifos.



El hombre-león: la extraordinaria y misteriosa escultura de un pueblo prehistórico.

El 25 de agosto de 1939, dos hombres estaban excavando el fondo de una cueva en el suroeste de Alemania. La Segunda Guerra Mundial estaba por estallar y ambos -el anatomista Robert Wetzel y el geólogo Otto Völzing- acababan de recibir sus llamados al servicio activo. Era el último día en la excavación.

FUENTE: BBC Mundo




Cuando estaban a punto de empacar sus herramientas, descubrieron fragmentos diminutos de marfil de mamut que parecía haber sido tallado por humanos.
No había tiempo para examinarlos, así que recogieron sus cosas y se marcharon. 
Los fragmentos quedaron guardados en el Museo de Ulm.





Mensajes hallados en una cueva patagónica de Argentina



Las pinturas rupestres del Alero de Charcamata (Santa Cruz) tienen una antigüedad de entre 5400 y 9000 años. El Alero de Charcamata en Santa Cruz se declaro patrimonio nacional, el sitio tiene pinturas de hasta 9000 años atras.



Existe en la Patagonia, concretamente hacia el oeste de la provincia de Santa Cruz, un imaginario visual de extraordinaria riqueza patrimonial e identitaria (aunque la palabra no exista en el Diccionario de la Real Academia Española). Son pinturas rupestres –manos, hombres, animales, instrumentos de caza– que los antiguos pobladores dejaron como prueba de su existencia y su legado para el futuro. Se ubican en una formación rocosa, en la cuenca del Río Pinturas, exactamente en el Alero (saliente, galería) de Charcamata I y II.
No todas las etnias que eligieron esa representación simbólica de su cotidianeidad están identificadas. Carlos Aschero, el arqueólogo y científico más reconocido hoy por sus estudios en el Río Pinturas, Santa Cruz, sostiene que este testimonio elocuente no es herencia de los tehuelches, sino de otros pueblos ancestrales, cuya antigüedad se sitúa entre los 5400 y los 9000 años.
Aschero trabajó mucho con el legendario y ya fallecido Carlos J. Gradin, el primero en dar la noticia al mundo científico, en 1964, de la existencia de la Cueva de las Manos, ubicada en ese cañadón lacustre, entre Perito Moreno (no el famoso Glaciar ubicado en cercanías de El Calafate, más al sur) y Bajo Caracoles. Fue declarada patrimonio cultural de la Humanidad por Unesco en 1999. Entonces Gradin escribió en Recuerdos del Río Pinturas: “Cruzamos el río y levantamos el campamento en una rinconada de las bardas (…). Enseguida fuimos a mirar las pinturas. Salvo una que otra exclamación, nuestra admiración fue de silencioso respeto”.
Ahora mismo en el Alero de Charcamata –patrimonio histórico nacional conforme la declaratoria de la Comisión Nacional de Patrimonio, a cargo de Teresa Anchorena– Aschero se sigue maravillando por el legado cultural de los pueblos nativos que superpusieron sus respectivas cosmovisiones, siempre alrededor de lo que constituía su actividad principal: la caza y el guanaco.

Recuerdos en la piedra

Una charla con el arqueólogo arroja que aún hay mucho por saber, aunque lo que hoy se conoce del enclave es muchísimo, desde la perspectiva científica. La región no sólo importa por su riqueza cultural y patrimonial. Está ubicada donde la provincia es rica en yacimientos metalíferos (oro y plata). Una declaratoria protege el lugar de una depredación comercial y de la destrucción de los sitios arqueológicos. Por eso, la presidenta de la Comisión Nacional invitó al subdirector general de Unesco para la Cultura, Francesco Bandarin, a recorrer el Alero de Charcamata, porque dadas las representaciones rupestres allí existentes, bien podría incluirse como patrimonio mundial en el mediano plazo, y formar con la Cueva de las Manos un conjunto mejor protegido.
Los arqueólogos son reacios a abrir conjeturas sobre el terreno que pisan. Por eso, si uno insiste en preguntarles cuáles son los pueblos originarios que dejaron legados trascendentales, dirán que hasta el presente se sabe que los pobladores que habitaron esos refugios rocosos de Charcamata convivieron con el arte rupestre que dejaron sus antecesores y estos con el de otros. Así, hasta remontarse a 5400 años atrás.
Carlos Aschero respondió desde Tucumán, donde vive y desde donde se mueve por todo el país buscando vestigios de quiénes fuimos para conocer mejor quiénes somos. “Las pinturas en el gran abrigo rocoso, debajo del cual pasa el arroyo Charcamata, fueron realizadas hace más de 5000 años, aproximadamente, y son posteriores a las más antiguas de la Cueva de las Manos. O sea, a las escenas de caza que en la Cueva empiezan hace 9300 años. En Charcamata II, que es el gran Alero (mayor que el denominado Charcamata I) hay dos estilos: Cueva Grande y Charcamata”, cuenta el científico.
Subraya que “ambos aleros tienen representaciones de guanacos, guanacas preñadas, figuras humanas muy esquemáticas, negativos de manos y signos no figurativos. Pero ya no hay aquí escenas colectivas de caza como en la Cueva de las Manos. Sólo alguna escena de caza individual. Son pinturas que tienen su mayor despliegue iconográfico en los sitios mencionados. Y de estas hay algunas representaciones aisladas en la Cueva”.
Aschero señala que de las poblaciones autóctonas que habitaron la cuenca del Río Pinturas se sabe poco. Teresa Anchorena menciona que existió una llamada “ruta del guanaco”, detrás del cual iban los nativos para obtener de ellos la carne y la piel para protegerse de la inclemencia climática de la Patagonia. Y sostiene que ese trazado iba desde el Atlántico, cuyo clima en determinada época del año era más benigno, que en el oeste de la región, hasta casi el pie de la Cordillera. De allí que ambos aleros y la Cueva de las Manos pudiera ser refugio de los pobladores originarios.
El paisaje que recorren las pinturas del Alero de Charcamata II está referido a la caza, a las estrategias que aplicaban los nativos para capturar a los guanacos y huemules (hoy inexistentes, pero representados en el sitio), a las huellas que ellos mismos recorrían, no en forma de pisadas sino de líneas de puntos, y a la vida cotidiana. “No sabemos bien aún acerca de la etnia o población que produjo este arte rupestre. En todo caso, son pretehuelches. Poco se sabe de las poblaciones originarias del Río Pinturas. Es posible que en alguna época histórica haya vivido una parcialidad tehuelche conocida como los metcharnuwe, que significa ‘gente del país de la resina’, en alusión a la resina del molle (schinus molle), muy usada por los indígenas. Cuando los primeros colonos europeos llegan al Río Pinturas, encuentran familias tehuelches que procedían del norte de la Patagonia y habrían llegado tras las avanzadas de la Conquista del Desierto”, dice el arqueólogo.
Poco recoge la crónica periodística o la literatura de viajes de este conjunto patrimonial de invaluable riqueza; quizá haya más estudios académicos, pero por lo menos, dice Aschero, el trabajo sobre las pinturas rupestres y la arqueología de Charcamata II está en el libro de Gradin y Ana María Aguerre, titulado Contribución a la arqueología del Río Pinturas.

Figuras humanas muy esquemáticas, manos, animales (guanacos): figuras que datan de entre cinco y nueve mil años.


En busca del reconocimiento

Junto a especialistas santacruceños y Teresa Anchorena –presidenta de la Comisión Nacional de Patrimonio–, Francesco Bandarin –subdirector de Unesco en París, que acompaña a la flamante directora general, la francesa Audrey Azoulay (ex ministra de Cultura de su país)– estuvo en el Alero de Charcamata II y en la Cueva de las Manos hace poco tiempo y, aunque sin confirmarlo, les dijo a los funcionarios que no veía obstáculo para que la declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad –que posee la cueva mencionada– pueda extenderse al Alero, pues constituyen un conjunto arqueológico.
En diálogo con Bandarin, que quedó impresionado con el arte rupestre de Charcamata, Aschero narra apasionadamente lo que los arqueólogos han deducido: “Ese animal, allá arriba, deben haberlo pintado usando quizá una escalera de palo. Algunos tienen dedos cortos, no sé si serán amputados. Hay mucho para estudiar acá. Los colores rojos pueden ser un punto de oxidación. Hay muchas superposiciones. Esos palotes esquemáticos son hombres. Algunos tienen el famoso lazo bola que llevan en el hombro. Hay también figuras incompletas y otras de lagartos de períodos muy tempranos. Los australianos tienen mucha experiencia en detectar los años de las pinturas. Lo sorprendente es cómo se conservaron hasta hoy. Estas pinturas tienen una técnica de fijación extraordinaria, muy importante. Donde hay un cazador y un guanaco es pura demarcación de los sitios. Es todo muy hermoso”.
Dice Aschero al respecto: “El objetivo de la visita de Bandarin era que viera el estado de conservación y las características de las pinturas rupestres, tanto del Alero como de otros sitios del área para ampliar la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esta región guarda valiosos testimonios del arte rupestre (una secuencia completa entre los 9400 y los 500 años a. C.), así como de la arqueología de los cazadores y recolectores que la habitaron desde hace unos 10.500 años”.
Los arqueólogos como Aschero siguen el rastro de los patrones que se reiteran en el imaginario rupestre, en su diseño, e incluso en los elementos de piedra que encuentran, para poder así extraer conclusiones científicas sobre su organización social, los espacios que habitaban, la circulación de los grupos familiares y especialmente sus interacciones.
Si bien la Cueva de las Manos, a partir de la declaratoria de Unesco, se convirtió en uno de los sitios más visitados por el turismo que llega a la Patagonia, la ampliación de esa resolución siempre sobrecoge a los arqueólogos. Si un incremento del turismo puede hundir Venecia, cómo no preocuparse por una cuenca de sitios arqueológicos perdida en la meseta patagónica. “El turismo sólo puede llegar con guías. Les espera una larga caminata. No hay otra forma de entrar si no es con guías, que están al tanto del valor patrimonial de estas pinturas y conocen el camino. Esta modalidad de acceso ha permitido su preservación”.
Tras su visita a Charcamata y la Cueva de las Manos, con una abultada carpeta de la cuenca del Río Pinturas, Bandarin volvió a París. Su mandato en Unesco caduca en febrero del año próximo. Habrá que ver si para entonces ya echó a andar la ampliación de la declaratoria de patrimonio cultural de la Humanidad, la que reforzaría la protección que actualmente tiene de la provincia de Santa Cruz y del Estado nacional.


El guardián del fuego