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Los humanos se aparearon con una especie híbrida desconocida


Científicos catalanes hallan la evidencia genética de que los sapiens se cruzaron en Asia con una misteriosa población extinta, descendiente de neandertales y denisovanos.


FUENTE: Diario ABC




Ningún guion de culebrón televisivo podrá igualar jamás a la intrincada maraña de relaciones que ha impulsado laevolución humana. A lo largo de decenas de miles de años, la especie a la que todos pertenecemos, Homo sapiens, se ha cruzado íntimamente con otras emparentadas, posiblemente en varias ocasiones en distintos puntos del planeta. El último personaje de esta apasionante trama hizo aparición el pasado agosto, cuando un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania daba a conocer la existencia del primer homínido descendiente directo de dos especies, una hembra procedente de Siberia que tuvo una madre neandertal y un padre denisovano. Pues bien, «Denny», como fue bautizada, no fue la única, sino que pertenecía a una población híbrida desconocida, compuesta por miles de individuos, a la que aún no hemos puesto nombre. Y no solo eso, sino que también nos cruzamos y tuvimos hijos con ellos.

Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) ) y del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG) en Barcelona han descubierto la huella genética de ese grupo desconocido aplicando por primera vez al ADN humano el «deep learning», el sofisticado campo de inteligencia artificial que se emplea en los coches autónomos, las máquinas imbatibles en los juegos de mesa o el procesamiento de imágenes. El algoritmo imita la manera en que funciona el cerebro humano, con diferentes «neuronas» artificiales que se especializan y aprenden a detectar en los datos aquellos patrones que son importantes para llevar a cabo una tarea determinada.
Los científicos utilizaron esa increíble capacidad de la inteligencia artificial para que aprendiera a predecir la demografía humana utilizando genomas obtenidos a través de cientos de miles de simulaciones. Cada vez que realizaban una simulación, recorrían un posible camino de la historia de la humanidad. De entre todas las simulaciones, el «deep learning» señaló una que hace que el puzle encaje.




El tercer grupo

El software reveló que algunos fragmentos de genomas humanos actuales no pueden explicarse solo con la herencia de neandertales ydenisovanos -esos enigmáticos homínidos identificados por el hueso de un dedo desenterrado en una cueva de Siberia-, dos grupos con los que nuestros antepasados practicaron sexo tras salir de África. Hacía falta un tercer grupo, al que los científicos aún no han puesto nombre pero han identificado en sus papeles de trabajo como «Xe»: los híbridos de neandertales y denisovanos en Asia. Su influencia en los genes de los asiáticos modernos es de un 2.6%, incluso mayor que la de los neandertales. Las conclusiones aparecen publicadas en la revista «Nature Communications».
«Se trata de una población extinta separada, que contribuyó a nuestro genoma actual de una forma incluso superior que los denisovanos o los neandertales», asegura a ABC Jaume Bertranpetit, del IBE y la Universidad Pompeu-Fabra (UPF). Pero, ¿estamos hablando de una especie humana diferente? El investigador prefiere utilizar la palabra «población», incluso para referirse a los neandertales. «Los libros de texto nos dicen que dos especies distintas no se cruzan y, si lo hacen, no producen descendencia fértil. Sin embargo, este concepto es más complejo al hablar de especies extintas, por lo que el término puede emplearse a efectos prácticos», explica.

Miles de individuos

Poco sabemos de ese grupo humano híbrido. «No podemos estimar con precisión cuántos individuos lo formaban, pero probablemente eran miles», apunta Bertranpetit. El cruce se produjo hace decenas de miles de años en Asia . Aparte de eso, poco más. De momento, es imposible hacer un retrato. Sin embargo, de la misma forma que fueron encontrados los restos de «Denny» en la cueva de Denisova, el biólogo cree que aparecerán más allí o en otras partes de Asia. «Estoy seguro. Incluso podría ocurrir que existieran más grupos que no conocemos», señala. A partir de ahí, será más fácil que su figura se vaya dibujando.
Más allá del enigma evolutivo, para el investigador la clave del estudio es el uso del «deep learning» en un área en la que nunca antes se había empleado y que ha sido posible gracias al trabajo de Òscar Lao, del CNAG-CRG. «Nos da una lección de humildad -dice Bertranpetit-, porque estos algoritmos resuelven problemas de gran complejidad, imposibles para la mente humana». A su juicio, esta tecnología revolucionaria puede cambiar de forma drástica el futuro de la investigación genética. Lo que implica, por supuesto, que nos conoceremos mucho mejor a nosotros mismos.

Cruce entre denisovanos y humanos modernos: no una, sino dos veces



Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) ha empleado un nuevo método de análisis genómico para comparar genomas completos de poblaciones humanas modernas y de homínidos denisovanos y ha concluido que los primeros coexistieron y se cruzaron no solo con neandertales, sino también con esa otra especie de humanos antiguos, los misteriosos denisovanos.


Esto sugiere, según los responsables de este estudio publicado en Cell, una historia genética más diversa de lo que se creía hasta ahora.
Los expertos descubrieron “inesperadamente” dos episodios de cruce genético entre ambos, lo que “sugiere una historia genética más diversa de lo que pensaba anteriormente” entre humanos modernos y denisovanos (grupo de humanos arcaicos emparentados con los neandertales que pudo habitar el sur de Siberia durante milenios).
La profesora de la Universidad de Washington Sharon Browing explicó que ya sabían que los individuos de Papúa tiene una cantidad importante de ascendencia denisovana, aproximadamente el 5 %, que se encuentra también, aunque en un grado menor, en toda Asia y se suponía que se había producido por la inmigración.
Pero en este trabajo realizado con asiáticos orientales descubrieron que un segundo tipo de ascendencia denisovana que no existe ni en el sur de Asia ni en Papúa.
“Esa ascendencia denisovana entre los asiáticos orientales parece ser algo que adquirieron por sí mismos”, indicó la responsable del estudio.
Después de estudiar más de 5.600 secuencias completas de genoma de personas procedentes de Europa, Asia, América y Oceanía, los expertos los compararon con genoma denisovano y acabaron determinando que este último tiene una relación más estrecha con la población moderna del este asiático que con la de Papúa.
Todo lo que se sabe sobre la ascendencia denisovana es que procede de un conjunto de fósiles encontrados en el macizo de Altai (Siberia). El genoma de esos restos fue publicado en 2010 y otros investigadores identificaron partes de esa ascendencia en poblaciones actuales, en especial de Oceanía, este y sur de Asia.
La experta avanza la teoría de que, “quizás, los ancestros de las poblaciones de Oceanía se mezclaron con un grupo de denisovanos del sur, mientras que los antecesores de las pobladores del este de Asia lo hicieron con un grupo del norte”.
El equipo quiere estudiar otras poblaciones en todo el mundo, entre ellos nativos americanos y africanos, para ver si existen otras evidencias de mestizaje.
Browing indico que “hay señales de que la mezcla con humanos arcaicos se produjo en África, pero debido al clima cálido”, aún no se han hallado fósiles humanos de la época con el ADN suficiente para secuenciarlo.




Fuente: EFE

El descubrimiento casual del Australopithecus afarensis


Las huellas más antiguas que se conocen del primer antepasado del hombre, el australopithecus afarensis, fueron descubiertas en Laetoli, Tanzania, en el transcurso de un partido informal de fútbol (con una boñiga de vaca como pelota), con el que se divertían los miembros de una expedición científica. 

Uno de los antropólogos cayó rodando por un terraplén y, paradójicamente a cuatro patas, se topó literalmente de narices con la prueba de que hace 4 millones de años el hombre andaba erguido.

El hombre-león: la extraordinaria y misteriosa escultura de un pueblo prehistórico.

El 25 de agosto de 1939, dos hombres estaban excavando el fondo de una cueva en el suroeste de Alemania. La Segunda Guerra Mundial estaba por estallar y ambos -el anatomista Robert Wetzel y el geólogo Otto Völzing- acababan de recibir sus llamados al servicio activo. Era el último día en la excavación.

FUENTE: BBC Mundo




Cuando estaban a punto de empacar sus herramientas, descubrieron fragmentos diminutos de marfil de mamut que parecía haber sido tallado por humanos.
No había tiempo para examinarlos, así que recogieron sus cosas y se marcharon. 
Los fragmentos quedaron guardados en el Museo de Ulm.





La simple razón por la que se extinguió el hombre de Neandertal




Los científicos no habían establecido hasta ahora una razón para la extinción de los neandertales.
No lo causó un cambio climático abrupto ni la superioridad del homo sapiens con el que convivió hasta que dejó de existir. Un nuevo estudio ofrece una explicación alternativa.

FUENTE: Infobae

El hombre de Neandertal apareció en Europa hace unos 400.000 años. Y durante un tiempo, entre 51.000 y 39.000 años, compartió el espacio con el hombre moderno. Pero al final de ese período sólo quedó el homo sapiens.
Los científicos han especulado sobre las razones de la extinción del homo neanderthalensis. ¿Había algo en su ADN que los hizo más vulnerables? ¿Fuimos nosotros más inteligentes o capaces de asegurar el alimento? ¿Hubo un brusco cambio climático al que no se pudo adaptar?
La búsqueda de una causa distintiva terminó con la publicación de una nueva hipótesis en la revista Nature: "Aquí mostramos que una cuadro de migración y un cambio neutro desde el punto de vista de la selección de las especies predice el reemplazo de los neandertales", dice el trabajo que encabezaron los biólogos evolucionistas de la Universidad de Stanford Oren Kolodny y Marcus Feldman.
El nuevo modelo presenta una "alternativa austera" a la idea de algún factor externo o una ventaja selectiva, se explica: no fue necesario un cataclismo ni tuvo el hombre moderno alguna superioridad sobre aquellos primos homínidos. Simplemente, la dinámica poblacional causó su extinción.
"Todo el mundo buscaba una explicación especial sobre por qué una especie llevó a la extinción de la otra", dijo Kolodny a The Washington Post. Pero el científico comenzó a explorar el camino opuesto, luego de que él y muchos otros no lograran nunca encontrar esa razón impecable: ¿y si no la había?
La propuesta que resultó "es el modelo más simple que podemos crear sin suponer nada difícil de probar, como la selección o el cambio climático", agregó. Nada más —y nada menos— que lo que "hubiera pasado por defecto".


La migración constante del homo sapiens desde África selló el destino del hombre de Neandertal.


El estudio desarrolló además: "Sugerimos que aunque la selección y los factores ambientales pudieron o no haber jugado un papel en la dinámica entre las especies del Neandertal y el humano moderno, el reemplazo eventual del Neandertal estaba determinado por la migración recurrente de los humanos modernos desde África hacia Eurasia".
Los investigadores utilizaron los datos conocidos sobre los tamaños de las poblaciones de estos antiguos homínidos y los patrones de migración. También incluyeron en el cálculo el funcionamiento habitual de la ecología, lo cual implica, por ejemplo, que dos especies no pueden compartir el mismo nicho. Así simularon las interacciones entre el homo neandertalensis y el homo sapiens en Europa durante el Paleolítico.
"Al comienzo de la simulación, Europa está habitada por 'bandas' de neandertales que se mueven al azar. Cada vez con más frecuencia, una banda de humanos modernos migra desde África y se une al desorden europeo", explicó la periodista Sarah Kaplan en The Washington Post. "Las bandas de las dos especies tienen la misma probabilidad de desplazar a la otra: ninguna tiene una ventaja desde el punto de vista de la selección natural".


Aun si no tuviera ventajas selectivas, la migración del hombre moderno hubiera sido demasiado para los neandertales.


Dado que los homínidos son generalistas, no se especializan para crear un nicho similar pero diferente, una de las dos especies tenía que terminar extinguida al final de cada simulación. Además, no hay pruebas arqueológicas que apunten a la superioridad del hombre moderno, ya que para los estándares paleolíticos los neandertales eran sofisticados: creaban herramientas y joyas, decoraban las cavernas, cuidaban a los enfermos y los ancianos.
"Kolodny y Feldman realizaron la simulación cientos de miles de veces, cada vez cambiando los valores de numerosas variables diferentes para reflejar la incertidumbre de los científicos sobre este período de la historia humana", esribió Kaplan. "Pero en la gran mayoría de los casos, bajo una gran gama de variables, la situación terminaba con la extinción de los neandertales en unos 12.000 años".



Los patrones de movilidad de los neandertales no pudieron con la llegada del homo sapiens.


El goteo constante de la inmigración del humano moderno desde África fue más de lo que pudo soportar su antepasado.
Lo destacable del trabajo es que, sin descartar que el homo sapiens pueda haber tenido alguna ventaja que se desconoce, o que un cambio climático haya intervenido, prueba que el destino del hombre de Neandertal no hubiera cambiado. "Inclusive sin selección o cambio ambiental, el final hubiera sido el mismo. Es una distinción sutil pero importante", dijo Kolodny.


La Edad de los Metales



En la última fase de la Prehistoria se puede encontrar un período muy importante en la historia del hombre: la Edad de los Metales. Este momento siguió la Edad de Piedra y puede ser marcado por el inicio de la fabricación de herramientas y armas de metal, que eran mucho más eficaces que los materiales utilizados previamente, que eran las piedras. 


Al principio las materias primas utilizadas en la confección de las herramientas eran el cobre, el estaño y el bronce, metales cuya fusión es más simplificada. Algún tiempo después, el hierro comenzó a ser utilizado, pues las técnicas de fundición fueron volviéndose más avanzadas y la necesidad fue aumentando. 
La Edad de los Metales es un periodo que va desde 6.500 años atrás hasta la aparición de la escritura, marco que dio fin al periodo prehistórico. 

Características de la Edad de los Metales 

La Edad de los Metales fue un período muy importante, debido a que el hombre hizo muchos avances en las técnicas de producción de artefactos que permitieron mejores condiciones de vida. 
Fue también durante este período que el crecimiento de la población se acentúa en algunas regiones del planeta. Se desarrollaron pequeñas comunidades, algunas incluso llegaron a dominar a otros grupos y grandes extensiones de tierra. 
Con el desarrollo de las comunidades, surgieron las primeras ciudades, resaltando que algunas de ellas dieron origen a las más significativas civilizaciones de la historia. A través del dominio de las técnicas de fundición, el hombre prehistórico comenzó a tener condiciones de crear instrumentos más eficaces para el cultivo agrícola, práctica de la caza y hasta incluso la destrucción de los bosques. Otro punto importante en este período fue que el dominio sobre los metales influyó en las disputas entre las comunidades que competían por los mejores pastos y zonas fértiles. 
Estos conflictos llevaron a la primera guerra y el proceso de dominación de una comunidad sobre otra. 

Resumen de la Edad del Cobre 

Sucedió hace unos 6.000 años. El hombre comenzó a ganar conocimiento de las técnicas para fundir y moldear el cobre. Con esa innovación, el ser humano comenzó a usar moldes de piedra o barro para colocar el cobre derretido y producir herramientas útiles para su vida cotidiana, tales como las herramientas agrícolas y los objetos de lucha, como espadas y lanzas. Cuando esos objetos se enfriaban, necesitaban todavía ser modelados con el martillo. 

Resumen de la Edad del Bronce 

Después de unos pocos miles de años, el hombre prehistórico comenzó a producir un metal más resistente que el cobre: el bronce. Proviene de la aleación de cobre con estaño y era materia prima para la fabricación de cascos, martillos, lanzas, hachas, cuchillos y otros objetos. Ese período ocurrió alrededor de 4.000 años atrás. 

Resumen de la Edad del Hierro 

Hace unos 3.500 años, el hombre ya estaba dominando la metalurgia muy bien y fue entonces cuando comenzó a fabricar hierro en hornos de alta temperatura. Con el hierro, las armas se volvieron más resistentes y eficientes, independientemente de lo que era su función. 
Los objetos de hierro fueron de gran utilidad en la agricultura, fueron creados el arado de metal, la azada y otras herramientas que facilitaron el trabajo en el campo. Los utensilios domésticos también fueron desarrollados, como ollas, sartenes y cuchillos rudimentarios. A pesar de haber sido muy importante, el hierro tuvo un proceso de propagación bastante lento, pues las técnicas de manipulación de aleación de hierro eran difíciles de aprender.

Fuente: Escuelapedia.com



Humor prehistórico



El arte y los inventos son los temas recurrentes a la hora de hacer humor gráfico situado en la Prehistoria. Asociar presente y pasado también es un recurso bastante usado. Sea como sea, nos divertimos con estos chistes sobre esa etapa fascinante de los seres humanos en la cual todo era difícil pero, también, había tiempo para reír.





Las manos del neandental



Las manos del neandertal, eran demasiado 'torpes' para los trabajos artesanales.
Un estudio revela que seis de las ocho posiciones necesarias para realizar trabajos finos y minuciosos les suponían demasiado estrés mecánico.

FUENTE: Revista Muy Interesante

Observando los yacimientos arqueológicos de los neandertales, nos damos cuenta de que apenas dejaron manifestaciones artísticas y herramientas de piedra. Una ausencia que solía asociarse a supuestas deficiencias cognitivas y simbólicas de los homínidos. Pero ahora, una investigación de la Universidad Complutense de Madrid ha revelado que el hecho de que estas manifestaciones artísticas no existan se debe a una razón mecánica: sus falanges no estaban diseñadas para ello.
"Las manos de alguno de nuestros ancestros o coetáneos, como el Neandertal, eran tan parecidas a las nuestras que nadie sospechaba que ahí podía encontrarse una diferencia crucial", explica Manuel Martín-Loeches, investigador de la UCM. Durante el estudio, expertos talladores fueron examinados mientras fabricaban microlitos, desde la extracción de lascas de un núcleo hasta el detalle y retoque de las minúsculas piezas. El análisis de los movimientos de la mano y los brazos de los talladores reveló una serie de posiciones fundamentales para su fabricación, según las conclusiones de los investigadores, muy difíciles de realizar para las manos de los neandertales.
Mediante una reconstrucción de la mano del hombre de Neandertal, se ha logrado calcular el grado de esfuerzo que debían realizar esta especie para producir este tipo de industria. Los resultados de la investigación revelaron que seis de las ocho posiciones necesarias para fabricar herramientas como el microlito supondrían demasiado estrés mecánico.
"Las falanges de los dedos de los neandertales no eran lo suficientemente largas como para que el reparto de fuerzas durante la fabricación de microlitos fuera sido eficiente", concreta  Francia Patiño, coatura del estudio, que se ha publicado en la revista Journal of Anthropological Sciences. Esto explica la escasez de microlitos previa al Homo sapiens. "Fabricarlos no es nada fácil. Requiere un gran habilidad por parte de ambas manos, con movimientos muy definidos y precisos", añade Martín-Loeches. Este tipo de herramienta de piedra comienza a ser abundante desde hace cuarenta mil años.
Los resultados del estudio apoyan la propuesta de que la ausencia de manifestaciones artísticas en otros homínidos se debe a las menores habilidades manuales como principal razón, por encima de las razones cognitivas y simbólicas.

Solsticio de verano en Stonehenge

 Las ruinas de Stonehenge.

Hoy en el hemiferio norte termina la primavera y se inicia el verano. El Inglaterra cada 21 de junio miles de personas se reúnen en el célebre monumento para celebrar el solsticio de verano.


Todos los años se realiza una fiesta pagana en Stonehenge: miles se congregaron para celebrar el solsticio en medio de un fuerte operativo de seguridad.
La tradicional celebración realizada al sur de Inglaterra a 13.000 personas en medio de un extraordinario control policial tras los ataques terrroristas en Manchester y Londres.
Una multitud se congregó en el monumento prehistórico de Stonehenge para observar el amanecer el día más largo del año en el hemisferio norte, un ritual que se repite cada año con el solsticio de verano.
Stonehenge fue construido entre el año 3000 y 2000 antes de Cristo en Wiltshire, al suroeste de Inglaterra, por un pueblo que no dejó ningún registro escrito.
En particular el solsticio de verano es celebrado en la tradición pagana inglesa como un momento de "abundancia y celebración", y por esta razón Stonehenge, normalmente cerrado para su preservación, abre las puertas cada 21 de junio.



¿Qué entendemos por arte rupestre?

Se conoce como arte rupestre a los rastros de actividad humana o imágenes que han sido grabadas o pintadas sobre superficies rocosas.


En su paso por el mundo, el hombre ha dejado plasmadas en cuevas, piedras y paredes rocosas, innumerables representaciones de animales, plantas u objetos; escenas de la vida cotidiana, signos y figuraciones geométricas, etc., obras consideradas entre las más antiguas manifestaciones de su destreza y pensamiento. Antes del desarrollo de la escritura, las sociedades humanas posiblemente registraban ya, mediante la pintura y el grabado en piedras, una gran parte de sus vivencias, pensamientos y creencias.



Petroglifo Piedra Horizontes, Sasaima, Cundinamarca (Colombia)



Expresadas de una manera muy sintética, estas manifestaciones son el reflejo de la capacidad intelectual de la humanidad para abstraer y representar su realidad.

Su denominación como “arte” no significa que se trate de objetos artísticos en los términos y con las finalidades con que hoy los entendemos desde nuestra cultura occidental. Ésta es sólo una más de las formas como se ha intentado definir su significado. Lo “rupestre” hace referencia al soporte en que se encuentra (del latín rupe: roca). Quizás sea más indicado el término manifestaciones rupestres (1), pues la palabra “arte” implica darle un sentido que no necesariamente coincide con el que le dieron sus ejecutores.

La historia de la fidelidad


Investigadores de la Universidad de Tenessee, Estados Unidos, han rastreado en la historia de nuestros antepasados primates para dar con lo que sería el primer momento de lo que hoy conocemos como la fidelidad de pareja. 

Tuvieron que remontarse 4 millones de años para encontrarlo, entre los homínidos llamados Ardiphitecus (antecesores del Australophitecus afarensis). Según explica el artículo, publicado por la revista Proceedings, el primer paso en dicho comportamiento derivó de una suerte de “alianza estratégica” entre las hembras, interesadas en garantizar la supervivencia de sus hijos, y los machos menos favorecidos. Fueron ellas, en aquella época remota, quienes comenzaron a declinar de la elección de los machos dominantes para la reproducción, y a aliarse con otros machos, de menor jerarquía, pero que podían asegurarles alimento y protección… a cambio de su fidelidad. Aquellos machos, al mismo tiempo, entendieron que poco sentido tenía invertir la energía en pelear con otros machos por la atención de las hembras, en lugar de conquistarlas a ellas con favores de comida y seguridad para sus descendientes. De este modo, estos lejanos antepasados dieron lugar a un comportamiento social que se ha mantenido por millones de años, constituyéndose en unos pilares de nuestro comportamiento como especie.

Brutos, machistas y despiadados: los falsos mitos del hombre de las cavernas



Las sociedades prehistóricas no eran tan salvajes como muchos creen: se adornaban, mayores y enfermos recibían cuidados y ellas se iban "de viaje".


Lo que sabemos sobre la Prehistoria no siempre procede de libros de divulgación o de los documentales científicos, en muchas ocasiones el cine, la televisión o las novelas de ficción nos han ayudado a recrear una época de la evolución humana plagada de tópicos y errores flagrantes en nuestro imaginario colectivo. Como explican Marián Cueto Rapado, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (Universidad de Cantabria) y Edgard Camarós, del Instituto Catalán de Paleontología Humana y Evolución Social (IPHES) en un trabajo sobre la falsificación de la Prehistoria, los canales cotidianos como la televisión, el cine o la publicidad nos han hecho creer que los dinosaurios luchaban contra los seres humanos (cuando se extinguieron millones de años antes de que llegaran nuestros primeros ancestros), las mujeres tienen una actitud pasiva «en sociedades patriarcales que se dan por supuestas y por consiguiente por naturales u originales» y los hombres se representan como seres «brutales, guiados únicamente por sus instintos para luchar por su supervivencia como un elemento más de la cadena trófica», dicen en su investigación.
Según estos autores, este es el caso de películas como "Mujeres Prehistóricas" (1950, 1967), "Hace un millón de años" (1940, 1966), "Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra" (1970) o "Criaturas del mundo perdido" (1971), en las que aparecen de forma recurrente tres elementos: cavernícolas, monstruos gigantes y biquinis pudorosamente absurdos. En estas películas, no faltan animales exageradamente grandes, como cangrejos o tortugas gigantes, que muestran una gran agresividad, cuando en realidad muchos de ellos ni siquiera son carnívoros.

FUENTE: Diario ABC



La cara masculina, modelada a puñetazos prehistóricos



Según publicó el diario español ABC, los científicos aseguran que la violencia entre nuestros antepasados hace millones de años influyó en la evolución del rostro de los hombres para minimizar las lesiones.


La versión prehistórica de una pelea de bar entre dos hombres, por una mujer, por comida o por cualquier otro desacuerdo que pueda resolverse a mamporros, tuvo un sorprendente efecto en el aspecto de nuestros antepasados masculinos. Investigadores de la Universidad de Utah aseguran en un estudio publicado en Biological Reviews que los rostros de los primeros homínidos, especialmente los de la familia de los antiguos australopitecus, evolucionaron y se hicieron más robustos hace millones de años para minimizar las lesiones provocadas por los golpes durante las peleas. A su juicio, la violencia ha jugado un papel más importante en la evolución humana de lo que generalmente es aceptado por muchos antropólogos.
«Los australopitecinos se caracterizaron por una serie de rasgos que pueden haber mejorado la capacidad de lucha, incluida la proporción de la mano que permitía la formación de un puño, convirtiendo el delicado sistema músculo-esquelético de la mano en una eficaz maza para golpear», señala David Carrier, biólogo y autor principal del el estudio «Si, efectivamente, la evolución de nuestras manos se asocia con la selección para la lucha, se podría esperar que el objetivo principal (en una pelea), la cara, también evolucionara para darle una mejor protección contra las lesiones cuando es golpeada». De esta forma, los pómulos, la mandíbula y otros rasgos de los primeros homínidos se hicieron más fuertes.
Cuando los humanos modernos luchan cuerpo a cuerpo, la cara suele ser el objetivo principal. «Lo que encontramos fue que los huesos que sufren las mayores tasas de fractura en las peleas son las mismas partes del cráneo que mostraron el mayor incremento de robustez durante la evolución de los homínidos», dice Carrier. Estos huesos son también las partes del cráneo que muestran la mayor diferencia entre hombres y mujeres, tanto en los australopitecinos como en los seres humanos. En otras palabras, los rostros masculinos y femeninos son diferentes porque las partes del cráneo que se rompen en las peleas son mayores en los hombres».
Estos rasgos faciales aparecen en el registro fósil en aproximadamente el mismo tiempo que nuestros ancestros evolucionaron proporciones de mano que permiten la formación de un puño, por lo que los científicos creen que surgieron para proteger la cara de los puñetazos, y no por la necesidad de masticar alimentos difíciles como los frutos secos, como sostiene otra hipótesis alternativa.
La idea de los investigadores de Utah también tiene profundas raíces filosóficas. «El debate sobre si hay o no hay un lado oscuro en la naturaleza humana se remonta al filósofo francés Rousseau, quien sostuvo que los humanos eran buenos salvajes, pero la civilización los hizo violentos. Esta idea sigue siendo fuerte entre algunos biólogos y antropólogos evolucionistas, pero otros han encontrado evidencias de que nuestro pasado distante no era pacífico», medita Carrier. «Lo que nuestra investigación ha mostrado es que muchos de los caracteres anatómicos de los grandes simios y de nuestros antepasados, los primeros homínidos (como la postura bípeda, las proporciones de las manos y la forma de la cara), mejoran el rendimiento en la lucha».


“Después de Altamira todo es decadencia”



Pinturas en la reproducción de la cueva de Altamira. GETTY IMAGES

Hiela la sangre la extremada elegancia y exactitud del trazo de la pintura rupestre

FUENTE: Diario El País

He asistido a uno de los admirables cursos de la Fundación March. Esta vez, sobre la pintura paleolítica. En realidad, sobre la vida en las cavernas hace 40.000 años. No hay nada más actual, porque no tenemos ni idea de cuáles son nuestros orígenes, de manera que mal hemos de saber cuál será nuestro destino. La prehistoria comienza, para nosotros, a mediados del siglo XIX. La prehistoria es algo muy reciente. Antes los sabios creían que la edad de la Tierra era de 6.000 años. Desde entonces nuestro pasado ha crecido en millones de años. Nuestro futuro, en cambio, se ha esfumado.
Fue Picasso quien dijo: “Después de Altamira todo es decadencia”. Se refería a la inexplicable delicadeza de las pinturas que se han conservado en cuevas como la cántabra o las francesas de Chauvet y Lascaux. La extremada elegancia y exactitud del trazo hiela la sangre. Las primeras imágenes de la humanidad son perfectas. Nadie sabe cómo fue posible, pero seguimos echando luz sobre el enigma del Paleolítico. De hecho, nada envejece más deprisa que la prehistoria. Lo que decía sobre Lascaux un talento como Georges Bataille hace 50 años sigue siendo inteligente y poético, pero apenas hay datos que no estén equivocados.
Los ponentes del curso, Alcolea, García-Diez, Baquedano, describieron minuciosamente el mundo de los cazadores cavernarios, hermanos de bisontes, ciervos, caballos, renos o mamuts, y a mí me pareció un mundo ejemplar, civilizado, profundo, respetuoso con lo viviente, en comunión con los animales a los que admiraban.
Su esperanza de vida era de 25 años. Así que, comparados con aquellas sociedades juveniles que mantuvieron una mesura vital milagrosa durante 40.000 años, nosotros somos unos salvajes.

Dibujamos desde niño y desde la prehistoria




De niños no nos importa si lo hacemos bien o mal. Lo importante es el proceso. De tanto halagar al niño diciéndole: “Oooh que dibujo más lindo”, el niño siente que eso –el halago- es algo agradable y empieza a buscar la aprobación de los adultos.

Por Rubén Reveco, licenciado en Artes Plásticas

"¿Es tu mamá?", es la pregunta casi obligada y el niño también asiente con la cabeza: “Es mamá”. "¡Qué hermosa que te salió!" Y le empezamos a conferir un valor estético a lo que ese niño ha hecho.
Es la primera asociación entre arte y belleza. Por lo demás sería bastante cruel decirle a un niño de 5 años “Que dibujo más horrible has hecho”, como para desanimarlo; no vaya a ser cosa que nos salga artista.



Dibujamos desde niño y desde -más o menos- 30 mil años.


Haremos un esfuerzo y viajaremos en el tiempo. Siempre me a gustado los cómics referidos a la Prehistoria. De niño leía una historia llamada “Tunga” que contaba las aventuras de hordas en la Europa central y eran maravillosas historias y dibujos fascinantes y muy bien lograda la ambientación y este era todo un mérito y profesionalismo del dibujante.
Pero estos artistas de cómics sólo dibujaban escenas de combates, de erupciones de volcanes, de cavernas que a veces mostraban un muro donde había un dibujo o una pintura…
Si bien, mucho antes de que los seres humanos empezaran a pintar o esculpir había utilizado el fuego, pero el fuego era algo que ya existía. Habían utilizado las vestimentas para protegerse del frío, las mismas que cubrían los cuerpos de los animales. Habían aprendido a navegar, seguramente agarrado de un tronco que flotaba a la deriva. Pero nunca habían hecho lo que nosotros llamamos arte, porque dibujar o pintar era algo sin precedentes.





¿Con qué dibujaban?

Cuando hoy vamos a la librería y compramos carbonilla (unas inocentes ramitas de sauce) estamos por repetir un proceso originado hace miles de años. Porque al trazar una raya sobre una superficie estamos repitiendo lo que hicieron nuestros antepasados prehistóricos, cuando de un resto de una fogata tomaron una rama con su punta carbonizada y la usaron para hacer un trazo sobre la pared de su caverna: Habían inventado las artes plásticas.
Es decir, trabajaron con materia inerte pero con características de plasticidad. El barro, la piedra, las tierras de colores se podían modelar, alterar y transformar no sólo en objetos utilitarios (herramientas y vasijas, por ejemplo) sino en objetos artísticos. Como un bisonte en la pared. Eso sí, no era un bisonte de verdad, era una representación. Estaba ahí, en la pared, no se movía, no era peligroso, pero existía.

¿Qué había sucedido?

1) Conocíamos a los bisontes. 2) Sin verlos podíamos recordarlos. 3) Gracias a la memoria podíamos “ver” cómo eran. 4) “Verlos en nuestra memoria” nos permitía representarlos con fidelidad. Algo había sucedido.
Todos podían hacer fuego, todos podían cazar o matar un animal y recolectar para alimentarse pero no todos podían dibujar. Y esta característica hacía del nuevo oficio algo exclusivo y convertía al artista en un pequeño Dios. Algo nuevo había pasado y no era una simple habilidad en acción. Un sector del cerebro se había activado y otorgaba a unos pocos la capacidad de representar.
Así que, por favor, mucho cuidado cuando decidas dibujar y tengas entre tus dedos esa humilde ramita de sauce. Sean digna de ella y tómense en serio lo que estás por hacer. Estás repitiendo algo que no ha muerto ni morirá por los siglos de los siglos.
En desmedro de su autonomía, históricamente el dibujo ha sido considerado subsidiario de la pintura, lo que se pone de manifiesto a través de las innumerables historias de la pintura y las escasas historias del dibujo que se han publicado.


¿Volver a pintar?

Porque están destinados a rescatar el milenario espíritu de las cavernas. Ese que nació del miedo de una noche acosado por las fieras, de la grandeza, de la superstición y de la verdadera genialidad. Imita -a ver si eres capaz-  a esos bisontes y caballos pintados en Lascaux o Altamira. Imita a esos o esas artistas que inventaron el arte. Porque era una forma de decir cosas, expresar ideas, exorcizar posesos, asustar fantasmas, perseguir sueño, hacer magia...
Para nosotros -simples herederos y copistas del siglo XXI-  la única forma de trascender es rindiendo un homenaje a esos primeros artistas que inventaron el pan que alimenta el espíritu y ese instante tan inefable que se llama felicidad.
Si estudias arte y quieres ser pintor no te sientas mal si tus compañeros te dicen que eso ya no se hace. Copia sin pudor alguno (es la mejor forma de aprender), imita, saca fotos, calca... Te puedes sentir orgullo por haber elegido el camino más largo, porque artistas hay pocos y elegidos, menos aún.
La más maravillosa experiencia del ser humano desde la prehistoria hasta el presente. El arte no progresa, evoluciona y en ese mágico proceso maravilla por su diversidad. Es tan inherente al hombre que muy pocos se han preguntado qué sería de nuestras vidas sin el arte y sin las manifestaciones culturales, en general. Sin la música, sin la escultura, sin las canciones, sin la pintura, sin la literatura, sin la danza, sin el teatro… 
Un buen tema para especular. 


El guardián del fuego