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miércoles, 21 de junio de 2017

Solsticio de verano en Stonehenge

 Las ruinas de Stonehenge.

Hoy en el hemiferio norte termina la primavera y se inicia el verano. El Inglaterra cada 21 de junio miles de personas se reúnen en el célebre monumento para celebrar el solsticio de verano.


Todos los años se realiza una fiesta pagana en Stonehenge: miles se congregaron para celebrar el solsticio en medio de un fuerte operativo de seguridad.
La tradicional celebración realizada al sur de Inglaterra a 13.000 personas en medio de un extraordinario control policial tras los ataques terrroristas en Manchester y Londres.
Una multitud se congregó en el monumento prehistórico de Stonehenge para observar el amanecer el día más largo del año en el hemisferio norte, un ritual que se repite cada año con el solsticio de verano.
Stonehenge fue construido entre el año 3000 y 2000 antes de Cristo en Wiltshire, al suroeste de Inglaterra, por un pueblo que no dejó ningún registro escrito.
En particular el solsticio de verano es celebrado en la tradición pagana inglesa como un momento de "abundancia y celebración", y por esta razón Stonehenge, normalmente cerrado para su preservación, abre las puertas cada 21 de junio.


















Leve desmoronamiento en la cueva de Altamira

El techo de la cueva de Altamira sufre una "ligera caída de roca y pintura"

El consejero de Cultura, Ramón Ruiz, alerta de una "fragilización" de determinadas zonas del techo fruto de "goteos" cuyo origen no se conoce de forma exacta


Los informes técnicos de Altamira -al norte de España- revelan una "fragilización" de determinadas zonas del techo de la cueva, con "ligera caída de roca y pintura". El consejero de Cultura, Ramón Ruiz, aportó ayer en el Pleno del Parlamento una serie de consideraciones sobre el estado de conservación de la cueva que no habían salido a la luz tras la última reunión del Patronato, hace dos semanas.
Añadió que esa caída es fruto de "goteos" que se producen entre los meses de febrero y junio y cuyo origen no se conoce de forma exacta, aunque apuntó que podrían deberse a filtraciones, condensaciones o a una colonia bacteriana, algo "que habrá que estudiar". 
José María Ballester, coordinador de la comisión que se ocupa del Plan de Conservación Preventiva de Altamira, matizó a este periódico las palabras de Ruiz e indicó que "desde hace cuatro años se ha detectado un goteo" en el interior de la cueva y que se trata de gotas "con pigmentos, no con pinturas, y con microscópicas rocas, como granitos de arena, que han sido analizadas en el laboratorio".
Éste es uno de los cuatro problemas detectados por la comisión, según enumeró el consejero, a partir de los cuales se ha acordado modificar la distribución de las visitas a la cueva, manteniendo el mismo número anual –ahora acceden cinco personas cada viernes por sorteo–, pero con un cambio en los flujos de acceso. La decisión del Patronato, tal y como se anunció el pasado 6 de junio, es cerrar la entrada entre febrero y junio, periodo de mayor riesgo para las pinturas, y compensar los cupos el resto del año.
Otro de los problemas es una colonia de microorganismos que se ha detectado y sobre la que se están estudiando qué tipo de actuaciones tomar. El tercero es un aumento de la temperatura de la cueva entre medio y un grado, aunque no se puede certificar si es debido a la presencia humana. Y el cuarto problema está relacionado con la cubierta exterior de la cueva, donde se analizarán las canalizaciones y la vegetación por si fueran el origen de las filtraciones que están provocando la caída de roca y pintura.


Transparencia

Ramón Ruiz ofreció todas estas explicaciones en el Pleno del Parlamento en respuesta a una interpelación del PP sobre la última reunión del Patronato de Altamira. El diputado popular Iñigo Fernández pidió al consejero que informara sobre cuál es la situación de la cueva en la actualidad, que explicara la posibilidad de modificar el régimen de visitas en el futuro y que desgranara los acuerdos adoptados en la última reunión del Patronato, ya que "todos los asuntos relacionados con Altamira, nuestro principal patrimonio, aquello que nos pone en el mapa, en ningún caso pueden conducirse con secretismo". "Hablemos de Altamira con naturalidad y apostemos por la transparencia", aconsejó Fernández.
Y el consejero recogió el guante y reveló esos informes técnicos, incluida la preocupante caída de pintura y roca del techo que obligará a dar más explicaciones.
Ruiz relató que, en función de todos estos condicionantes, se tomó la decisión en el último Patronato de «mantener» la carga anual de público, pero suspender las visitas en los meses en los que la cueva «sufre más», entre febrero y junio. En definitiva, que «en la medida de lo posible», la cueva pueda ser visitada por «el mayor número» de personas, siempre y cuando no se ponga en riesgo y «no haya contradicción» con los informes de la comisión de seguimiento del plan de conservación. De hecho, explicó que los técnicos ya habían tomado medidas, con la reducción del tiempo de presencia en la cueva para la investigaciones científicas y con la división del grupo de cinco personas a la semana que visita la cueva, en uno de dos y otro de tres visitantes.
El titular de Cultura defendió que el criterio del Gobierno de Cantabria con respecto a Altamira es de "cautela" y de no poner en riesgo un patrimonio cultural, criterio que encaja dentro de la decisiones del Patronato de mantener el régimen de visitas pero modificando los flujos de entrada y de investigar los problemas «para ver si podemos, en el próximo Patronato, tomar otra decisión".






Las pinturas rupestres más antiguas, en España

Un grupo internacional de científicos, dirigido por el Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol, ha determinado que las pinturas rupestres que pueden verse en las cuevas de Altamira y en otros sitios del norte de España, son 10 mil años más antiguas que lo que se creía hasta el momento; lo que las convertiría en las huellas artísticas de esta índole más primitivas de las que se tenga registro.
Este dato, según el artículo publicado en portada por la revista Science, además de atribuir valor a las pinturas encontradas, agrega complejidad a la historia del arte: si realmente las pinturas encontradas, por ejemplo, en la cueva de El Castillo, fueron realizadas hace 40.800 años, entonces sus autores habrían pertenecido, no a nuestros antepasados directos, sino al hombre de Neandertal. Lo cual, advierten los especialistas, nos obligaría a modificar muchos de los conceptos que tenemos acerca de las primeras poblaciones humanas en Europa. Y esto, a su vez, pone en duda las nociones primarias acerca del humano, según las cuales la capacidad cognitiva para producir obras artísticas lo habría diferenciado de sus “parientes” más arcaicos.


lunes, 12 de junio de 2017

¿Qué entendemos por arte rupestre?

Se conoce como arte rupestre a los rastros de actividad humana o imágenes que han sido grabadas o pintadas sobre superficies rocosas.


En su paso por el mundo, el hombre ha dejado plasmadas en cuevas, piedras y paredes rocosas, innumerables representaciones de animales, plantas u objetos; escenas de la vida cotidiana, signos y figuraciones geométricas, etc., obras consideradas entre las más antiguas manifestaciones de su destreza y pensamiento. Antes del desarrollo de la escritura, las sociedades humanas posiblemente registraban ya, mediante la pintura y el grabado en piedras, una gran parte de sus vivencias, pensamientos y creencias.



Petroglifo Piedra Horizontes, Sasaima, Cundinamarca (Colombia)



Expresadas de una manera muy sintética, estas manifestaciones son el reflejo de la capacidad intelectual de la humanidad para abstraer y representar su realidad.

Su denominación como “arte” no significa que se trate de objetos artísticos en los términos y con las finalidades con que hoy los entendemos desde nuestra cultura occidental. Ésta es sólo una más de las formas como se ha intentado definir su significado. Lo “rupestre” hace referencia al soporte en que se encuentra (del latín rupe: roca). Quizás sea más indicado el término manifestaciones rupestres (1), pues la palabra “arte” implica darle un sentido que no necesariamente coincide con el que le dieron sus ejecutores.

sábado, 10 de junio de 2017

La historia de la fidelidad


Investigadores de la Universidad de Tenessee, Estados Unidos, han rastreado en la historia de nuestros antepasados primates para dar con lo que sería el primer momento de lo que hoy conocemos como la fidelidad de pareja. 

Tuvieron que remontarse 4 millones de años para encontrarlo, entre los homínidos llamados Ardiphitecus (antecesores del Australophitecus afarensis). Según explica el artículo, publicado por la revista Proceedings, el primer paso en dicho comportamiento derivó de una suerte de “alianza estratégica” entre las hembras, interesadas en garantizar la supervivencia de sus hijos, y los machos menos favorecidos. Fueron ellas, en aquella época remota, quienes comenzaron a declinar de la elección de los machos dominantes para la reproducción, y a aliarse con otros machos, de menor jerarquía, pero que podían asegurarles alimento y protección… a cambio de su fidelidad. Aquellos machos, al mismo tiempo, entendieron que poco sentido tenía invertir la energía en pelear con otros machos por la atención de las hembras, en lugar de conquistarlas a ellas con favores de comida y seguridad para sus descendientes. De este modo, estos lejanos antepasados dieron lugar a un comportamiento social que se ha mantenido por millones de años, constituyéndose en unos pilares de nuestro comportamiento como especie.

viernes, 9 de junio de 2017

Brutos, machistas y despiadados: los falsos mitos del hombre de las cavernas



Las sociedades prehistóricas no eran tan salvajes como muchos creen: se adornaban, mayores y enfermos recibían cuidados y ellas se iban "de viaje".


Lo que sabemos sobre la Prehistoria no siempre procede de libros de divulgación o de los documentales científicos, en muchas ocasiones el cine, la televisión o las novelas de ficción nos han ayudado a recrear una época de la evolución humana plagada de tópicos y errores flagrantes en nuestro imaginario colectivo. Como explican Marián Cueto Rapado, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria (Universidad de Cantabria) y Edgard Camarós, del Instituto Catalán de Paleontología Humana y Evolución Social (IPHES) en un trabajo sobre la falsificación de la Prehistoria, los canales cotidianos como la televisión, el cine o la publicidad nos han hecho creer que los dinosaurios luchaban contra los seres humanos (cuando se extinguieron millones de años antes de que llegaran nuestros primeros ancestros), las mujeres tienen una actitud pasiva «en sociedades patriarcales que se dan por supuestas y por consiguiente por naturales u originales» y los hombres se representan como seres «brutales, guiados únicamente por sus instintos para luchar por su supervivencia como un elemento más de la cadena trófica», dicen en su investigación.
Según estos autores, este es el caso de películas como "Mujeres Prehistóricas" (1950, 1967), "Hace un millón de años" (1940, 1966), "Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra" (1970) o "Criaturas del mundo perdido" (1971), en las que aparecen de forma recurrente tres elementos: cavernícolas, monstruos gigantes y biquinis pudorosamente absurdos. En estas películas, no faltan animales exageradamente grandes, como cangrejos o tortugas gigantes, que muestran una gran agresividad, cuando en realidad muchos de ellos ni siquiera son carnívoros.

FUENTE: Diario ABC



La cara masculina, modelada a puñetazos prehistóricos



Según publicó el diario español ABC, los científicos aseguran que la violencia entre nuestros antepasados hace millones de años influyó en la evolución del rostro de los hombres para minimizar las lesiones.


La versión prehistórica de una pelea de bar entre dos hombres, por una mujer, por comida o por cualquier otro desacuerdo que pueda resolverse a mamporros, tuvo un sorprendente efecto en el aspecto de nuestros antepasados masculinos. Investigadores de la Universidad de Utah aseguran en un estudio publicado en Biological Reviews que los rostros de los primeros homínidos, especialmente los de la familia de los antiguos australopitecus, evolucionaron y se hicieron más robustos hace millones de años para minimizar las lesiones provocadas por los golpes durante las peleas. A su juicio, la violencia ha jugado un papel más importante en la evolución humana de lo que generalmente es aceptado por muchos antropólogos.
«Los australopitecinos se caracterizaron por una serie de rasgos que pueden haber mejorado la capacidad de lucha, incluida la proporción de la mano que permitía la formación de un puño, convirtiendo el delicado sistema músculo-esquelético de la mano en una eficaz maza para golpear», señala David Carrier, biólogo y autor principal del el estudio «Si, efectivamente, la evolución de nuestras manos se asocia con la selección para la lucha, se podría esperar que el objetivo principal (en una pelea), la cara, también evolucionara para darle una mejor protección contra las lesiones cuando es golpeada». De esta forma, los pómulos, la mandíbula y otros rasgos de los primeros homínidos se hicieron más fuertes.
Cuando los humanos modernos luchan cuerpo a cuerpo, la cara suele ser el objetivo principal. «Lo que encontramos fue que los huesos que sufren las mayores tasas de fractura en las peleas son las mismas partes del cráneo que mostraron el mayor incremento de robustez durante la evolución de los homínidos», dice Carrier. Estos huesos son también las partes del cráneo que muestran la mayor diferencia entre hombres y mujeres, tanto en los australopitecinos como en los seres humanos. En otras palabras, los rostros masculinos y femeninos son diferentes porque las partes del cráneo que se rompen en las peleas son mayores en los hombres».
Estos rasgos faciales aparecen en el registro fósil en aproximadamente el mismo tiempo que nuestros ancestros evolucionaron proporciones de mano que permiten la formación de un puño, por lo que los científicos creen que surgieron para proteger la cara de los puñetazos, y no por la necesidad de masticar alimentos difíciles como los frutos secos, como sostiene otra hipótesis alternativa.
La idea de los investigadores de Utah también tiene profundas raíces filosóficas. «El debate sobre si hay o no hay un lado oscuro en la naturaleza humana se remonta al filósofo francés Rousseau, quien sostuvo que los humanos eran buenos salvajes, pero la civilización los hizo violentos. Esta idea sigue siendo fuerte entre algunos biólogos y antropólogos evolucionistas, pero otros han encontrado evidencias de que nuestro pasado distante no era pacífico», medita Carrier. «Lo que nuestra investigación ha mostrado es que muchos de los caracteres anatómicos de los grandes simios y de nuestros antepasados, los primeros homínidos (como la postura bípeda, las proporciones de las manos y la forma de la cara), mejoran el rendimiento en la lucha».